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Bumuelos de Hanuka

Los buñuelos fritos en aceite son la especialidad Hanuka de la judería sefardí. Así es como los sefardíes y otros judíos del área mediterránea celebran el milagro de la lámpara de aceite que tiene que ver con la historia de Hanuka. La lámpara del antiguo templo hebreo, que quemaba aceite puro de oliva sin apagarse, fue reencendida después de ser rescatada por las guerrillas judías del ejército sirio-griego en el año 166 a.C. Tras el rescate, sólo había aceite para un día, pero la lamparilla se mantuvo encendida durante ocho días, tiempo que tarda en prensarse y bendecirse el nuevo aceite.
En épocas pasadas, el único aceite aceptable para freír era el de oliva, pues era el que se empleaba en el templo. Sin embargo, hoy día, se puede freír con cualquier aceite. Yo uso aceite de girasol o de cacahuete.

Los buñuelos llevan levadura y algunos aderezos aromáticos. El más tradicional es el anís o el regaliz. En España y en Portugal, las semillas de anís o de hinojo se amasaban junto a la masa para aromatizarla.

 

Ingredientes
  • 1 cucharada de levadura
  • 2 tazas de agua tibia
  • 1 cucharadita, más una taza de azúcar
  • 3 tazas de harina
  • Un pellizco de sal
  • 1 1/2 cucharadas de semillas de anís o de hinojo o 2 cucharadas de o uzo, raki, arak, anisette o Pernod
  • 1 huevo grande, batido
  • 1/2 taza de miel
  • Aceite de oliva o de girasol para freír

Elaboración

Disolver la levadura en el agua tibia, previamente mezclada con 1 cucharada de azúcar. Apartar y dejar (10 minutos). La levadura tiene que burbujear.
En un bol mezclar la harina, 1/2 taza de azúcar, la sal y el anís o las semillas de hinojo. Agregar el huevo, la mezcla de la levadura y el licor (en caso de usarlo) y unir hasta hacer una masa. Amasar durante 10 minutos y hacer una bola. Poner la bola de masa en un bol enaceitado y cubrir con un paño húmedo. Apartar y dejar en un lugar en el que no haya corriente de aire, como es el horno apagado, para que pueda subir hasta alcanzar el doble de su volumen (unas 2 1/2 horas).
Mientras sube la masa, prepara el almíbar. Disolver la miel y el azúcar restante en 1 taza de agua fría. Llevar a ebullición y cocer hasta que se haya espesado lo suficiente como para adherirse a la cuchara. Mantener el almíbar caliente a fuego muy suave.
Una vez ha subido la masa, amasar de nuevo. Echar aceite en una sartén hasta una altura de unos 7 cm y calentar hasta que empiece a humear. Tomar una cucharadita colmada de masa y hacer una bola. Freírla en el aceite y repetir, poniendo pocos buñuelos al mismo tiempo. Al freírse, aumentará el doble de su tamaño. Darles la vuelta una sola vez. Los buñuelos estarán hechos cuando se hayan dorado. Escurrir sobre papel absorbente.
Colocar dos o tres buñuelos en una fuente, verter almíbar caliente sobre ellos y espolvorear con semillas de sésamo por encima. Son deliciosos para acompañar el café.


Extraído de  R.R. STERNBERG. “La Cocina Sefardí” . Edit. Zendrera Zariquiey. 1996

 
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