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Catedral e iglesia del Sagrario

La actual Catedral se edifició sobre el espacio que ocupó una antigua Mezquita musulmana que, según algunos, podría haber sido incluso la Mezquita Aljama de la medina Yayyan (ciudad de Jaén), durante la etapa de dominación almohade. Una vez conquistada la ciudad dicha mezquita se transforma en iglesia de Santa María y posteriormente en Catedral.

Demolida esta se construirá una Catedral de estilo gótico, de la que solo se conserva el muro trasero de la actual, con bellas imágenes del gótico flamígero y decoración, además de una escalera circular en el interior del templo. El friso gótico posterior del templo cuenta con una leyenda (Lease la Leyenda de la Mona de la Catedral).

Tras la gótica llegarían numerosas reformas, por amenazar ruina y finalmente llegaría el magno proyecto renacentista del arquitecto albaceteño Andrés de Vandelvira, que viviría los últimos años de su vida en la ciudad de Jaén, en el barrio de San Ildefonso, en cuya parroquia descansan sus restos. En esos últimos años sus desvelos fueron dirigidos precisamente al templo catedralicio, obra cumbre de su inspiradora obra.

Ideó el interior del templo con una "planta de salón", rectangular y con el techo de las tres naves de dicha planta a la misma altura, generando una luminosidad y disposición del espacio realmente agradable y con impresión de gran amplitud.

Esta disposición, que se vió truncada por el coro, por cierto de gran valor y de los más bellos del país (se inició en el siglo XV), todavía es visible a pesar de las modificaciones posteriores. Las vidrieras de cristales translúcidos, generaban una luz y claridad especial, muy propia del Renacimiento.

El barroco tiene su presencia en varios retablos, en la decoración del interna del templo y en la magnífica fachada principal, concebida como un gran retablo en el exterior. La fachada, y todo el templo en general, cuenta con magníficos conjuntos escultóricos.

Los balcones que rodean el templo por los cuatro costados son consecuencia de su doble condición de Catedral y Santuario del Santo Rostro de Cristo, sagrada reliquia que se guarda en su interior y que motivó importantes peregrinaciones durante el siglo XVI. Desde esos balcones se mostraba la reliquia a los peregrinos, tanto en el interior de la Catedral como en el exterior.

Merece una detenida visita, sin dejar de entrar al Museo Catedralicio, que guarda las dos joyas del Renacimiento andaluz: una impresionante sacristía y una deliciosa Sala Capitular, cúlmen de la magnífica obra vandelviriana, cuya "planta de Salón" de la Catedral fue universalmente imitada, pues el "patron" del templo jiennense cruzó el océano y llegó a Latinoamérica como base de numerosos templos del continente. Ello es motivo hoy de que esté en la lista indicativa de bienes susceptibles de ser declarados como Patrimonio de la Humanidad.

 Respecto a la iglesia anexa a la Catedral, la iglesia del Sagrario, que funcionó como parroquia hasta hace pocos años, se trata de una bella muestra de neoclasicismo, obra de Ventura Rodríguez, con magnífica cúpula.

 

 

 

 
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