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Crónica de una charla en Arjona
 Por Rafa Cámara.
Presidente de IUVENTA y Tarbut Jaén.
www.tarbutjaen.com

El pasado día 14 de noviembre de 2.008, tuve la oportunidad impartir una charla elaborada junto al arqueólogo Manuel Jesús Torres Soria, que venimos a titular "La vida en las aljamas hebreas medievales y la judería de Arjona". Para Manuel Jesús fue imposible estar presente en dicha charla por motivos laborales, con una excavación arqueológica contracorriente en el rico subsuelo de la capital almeriense.

La charla se desarrolló en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Arjona, institución que se ubica en un edificio singular, el antiguo Hospital de San Miguel, que encierra sorpresas como la de una alcaldía neonazarí, que fue trasladada al inmueble por un caprichoso alcalde aristócrata, que dejó alguna que otra delicia arquitectónica como herencia a esa ciudad que, aún conserva, el aire de las poblaciones señoriales del Alto Guadalquivir, el "sabor" de ese Jaén al que tanto amo y a cuya imagen tradicional tanto daño hemos hecho. Arjona es una de las excepciones.
 
Se trata de una ciudad próxima a Jaén, más próxima en tiempo y distancia de lo que a a los que vivimos en la capital nos pudiera parecer. Dentro de los actos del denominado "Noviembre Cultural", y con una nutrida presencia en la sala, fui presentado por Lucía Casado, una licenciada en Humanidades, y arqueóloga, que fue la inquieta mediadora para que el acto se desarrollara en su ciudad. También estuvieron arriba, en el estrado, acompañando a un servidor, la concejal de Turismo, Cristina Ortega, y el alcalde, José Puentes, un hombre cargado de responsabilidades políticas por un pueblo al que ama con pasión y que cuenta con una extraordinaria sensibilidad hacía el patrimonio histórico-artístico, sensibilidad de la que, a mi humilde juicio forastero, Arjona está impregnándose en sus actividades y en su propia imagen desde hace años.
 
Mi intervención duró una hora y pensé que me había excedido en el tiempo. Siempre es mejor dejar a la gente "con la miel en los labios". Pero, cual fue mi sorpresa, que fueron numerosos los asistentes que, tras la felicitación de rigor (que uno nunca sabe si es real o de compromiso), añadieron que les supo a poco, y esto ya si es un "añadido" al comentario anterior, que le da a uno la esperanza de haber sido ameno. Esto se corroboró el domingo, cuando en una visita guiada a la localidad, algunos vecinos reiteraron su felicitación por la charla y, una vez ya conocedor de las siempre pertinaces críticas de mis amigos presentes en la charla, que tienen la facultad (y la confianza) de expresarme, sin tapujos. los fallos que detectan, algo que agradezco enormemente, pues la crítica constructiva es buena y mejora las cosas. También, tanto tras la charla como durante la visita, tuve la suerte de conocer a otros arjoneros de pro que me dieron muchos datos de interés. Entre ellos Alfonso Nieves, que tuvo la gentileza de darme una copia en DVD de mi charla y que cuenta con un gran interés por la temática judía. Confío en que, junto a Javier Godino, del que hablaré más adelante, se convierta en uno de los bastiones de Tarbut Arjona.
 
Hablé, aunque en realidad hablábamos Manuel Jesús y un servidor, de los comienzos del judaismo en la península, de la niña Salomónula, cuya prematura muerte jamás hubiera hecho pensar a sus familiares que iba a dejar como huella uno de los vestigios más antiguos de presencia judía en el país. También de la dureza legislativa de Sisebuto contra los judíos, y los datos que tenemos de esa legislación restrictiva en la provincia de Jaén. Romanos, visigodos, andalusíes y castellanos, hasta llegar a la oscura etapa inquisitorial.
 
Intentamos hacer descubrir a los presentes como podría haber sido la vida en el interior de una judería cualquiera... de la judería de Arjona. El micvé o baño ritual, el bastante habitual hammam, la escuela religiosa y sinagoga, la carnicería, el horno y la taberna para el vino judaico... Y de los edificios pasamos a las costumbres, religiosas o paganas, desde la ruptura de la semana laboral el día del Shabat, de obligado cumplimiento en el barrio judío, hasta la utilización de amuletos, pues no se vio el pueblo judío medieval exento de las creencias supersticiosas.
 
Y las persecuciones, que no es riguroso contar solo la historia fácil, la que más nos gusta. Y ahí descubrimos la dureza de los ataques a la judería arjonera, y los interesantes hechos que los familiares de algunos presos de la Inquisición en Jaén trasladaron al efímero rey Felipe I, pensando que por ser nuevo en el reino quizá los defendiera de los injustos maltratos a los que eran sometidos.
 
Historias como la arjonera de quince años que se vió desnudada y apaleada por un cruel funcionario apellidado Bárcena, cuyo objetivo era que la niña delatara a su propia madre. Lamentablemente lo consiguió. O el cruento episodio del prendimiento de judeoconversos en esa localidad, echando a niños y esclavos a la calle, con lo puesto, y abandonándolos a su suerte.
 
Tras la charla Javier Godino, de apenas quince años, se presentó como presidente de Tarbut Arjona (www.tarbutarjona.com). Javier cuenta con un impresionante saber sobre la historia de Arjona, fue galardonado a sus catorce años con la Bandera de Andalucía por su labor como guía voluntario y, su propia juventud delata la evidencia de que le quedan grandes cosas por hacer.
 
Precisamente con Javier, y también con Lucía, el domingo recorrí Arjona, junto a veinte miembros más de la Asociación Iuventa, que es la que ostenta Tarbut Jaén. Y en esa ruta, además de los muchos rincones singulares y a la vez dispares, por estilos y épocas, que abundan en esa desconocida ciudad, terminamos visitando el lugar que según la tradición fue antigua judería.
 
Y allí, en sus callejas estrechas, intentamos retroceder al pasado, imaginando la vida en el interior de los muros de la aljama de los judíos, la misma vida que yo traté de transmitir el viernes previo.
 
Allí en Arjona, sobre el inmenso mar de olivares, exquisitamente ordenados como un ejército de árboles, los mismos olivares que, según se dice, impresionaron tanto a Napoleón que hizo formar a su ejército frente a estos campos del Alto Guadalquivir en homenaje a semejante orden. Allí, en ese rincón andaluz donde lo judío es historia, pero también presente, orgullo de su colectividad y compromiso patrimonial de sus representantes municipales.
 
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