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| El Padre Canillas |
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Página 3 de 3 ![]() El calor inundaba su cuerpo, a pesar del intenso frío reinante. Parecía que el extraño esqueleto no le había seguido. No obstante, prefería esconderse donde fuera, puesto que su casa estaba aún excesivamente distante de allí. Todos los portones estaban cerrados y el maldito Sereno seguía sin aparecer por ningún sitio. Por fin, en su alocada carrera, vislumbró la silueta de un hombre en la Plaza de la Merced. Se acercó hasta él sin pensarlo dos veces, en busca de protección. Resultó ser un sacerdote, que escuchó boquiabierto el relato que el joven le narró. Le describió detalladamente lo sucedido en el Arco de San Lorenzo, donde había descubierto que estaba ayudando a un horrible espectro. El cura, asombrado por el nerviosismo y la excitación del muchacho, con un ligero destello de burla en su mirada, se alzó la sotana. En ese momento le preguntó que si los tobillos que había visto eran como los de él, mostrándole al aterrorizado joven unas horribles canillas descarnadas y sin vida. Espantosa noche la de este joven en el barrio de la Merced. ©Rafael Cámara Expósito. |
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