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| El Palacio de los Vélez |
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La más grande desgracia se ciñó sobre la enamorada pareja. El padre decidió encerrar a su hija en la alcoba más alta de una torre que en aquel entonces tenía el palacio de los Vélez, pero no pensó en un encierro temporal o llevadero, sino en emparedarla, levantando un muro en la puerta de la alcoba y dejándola absolutamente incomunicada con el exterior. Se dice que tapió incluso la ventana, dejando un pequeño orificio por el que apenas entraba el aire a la habitación. No se arrepintió la joven de su amor por el plebeyo, quedando pues marcado su destino. Fue emparedada por su enfurecido padre, en la alcoba de la mencionada torre. Desde entonces, dicen que olvidaron a su hija, como si hubiera muerto, dejándola encerrada e incomunicada, para que nadie supiera de la grave afrenta que, según sus padres, había hecho la joven dama a su noble casa. |
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