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| Enfrente del toro está el tesoro |
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Página 2 de 4 Un amanecer llegaba un ilusionado buscador de tesoros y hacía un enorme agujero a la derecha de la cabeza de toro. Otro día llegaba uno nuevo y hacía el agujero a la izquierda. Tres jornadas más tarde llegaba un individuo distinto y volvía a ahondar a la derecha, para una semana más tarde llegar otro y volver a cavar en el mismo sitio. A veces en el mismo lugar habían cavado hasta veinticinco personas buscando el tesoro.
La situación era caótica. Fueron cientos de personas las que se animaron a agujerear el monte de Santa Catalina en busca de la fortuna. Un día llegó un buscador de tesoros que era más testarudo de lo habitual. Buscó sin descanso durante largas horas por todas partes. Comenzó, como todos hacían, por la parte de ENFRENTE DEL TORO, que es lo que a primera vista indicaba la inscripción. Luego cavó a la derecha, después a la izquierda, siguió con la ardua tarea un poco más allá, detrás, de costado... El resultado fue el mismo que el de sus antecesores. No encontró absolutamente nada. |
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