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| La casa del Miedo |
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Después de una larga espera sin que sucediera nada, escuchó de repente el leve rechinar de las bisagras del portón de la casa. Al fijarse, vio salir del edifico a un extraño ser vestido de blanco, como si llevara una sabana puesta por encima. Valeroso, se acercó al fantasma con un arma en la mano. En el momento en que se encontraron, el valiente jiennense amenazó a la siniestra figura, viéndose de repente sorprendido con que el fantasma rápidamente, se levantó la sábana, dejando al descubierto a un elegante caballero, de carne y hueso. Quedó también claro el motivo de esta farsa. No era ningún fantasma el que paseaba por aquella plaza provocando el terror en los vecinos, que cerraban ventanas y puertas asustados. Era el amante de una dama que habitaba en la "Casa del Miedo", que con esta simple pero inteligente estratagema, recibía cada noche, en su propio lecho, al amante prohibido. A pesar del descubrimiento de la farsa, la leyenda siguió circulando en los comentarios de los vecinos. Años después, habitaría la "Casa del Miedo" una nueva familia, que contaba con un niño de corta edad, al que atendía una eficiente criada. |
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