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| La mona de la Catedral. |
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Página 4 de 5 No pasaba por aquellos lares chiquillo o chiquilla que se privara del gustazo de apedrear a tan grotesco macaco. Posiblemente y en parte como consecuencia del sometimiento a esta constante burla de la chiquillería jiennense, es por lo que hoy en día aparece tan deteriorado y con la nariz partida, además del lógico transcurrir de los siglos. Durante largo tiempo se sucedió este episodio de la historia de Jaén, pedrada tras pedrada, hasta que un día comenzó a difundirse una curiosa historia. Se comentaba por todos los rincones de Jaén, que aquel o aquella que se atrevieran a tirarle piedras a la mona de la Catedral recibirían severos castigos. |
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