Única puerta que se conserva del antiguo recinto amurallado, salvando dos portillos en el cerro de Santa Catalina (ver restos de muralla en el recinto del Castillo). La puerta, coronada por una hornacina con una escultura de San Miguel (de ahí lo de Puerta del Angel), da paso actualmente a uno de los parques más bellos de la capital, la Alameda, cuyos orígenes se retrotraen hasta el urbanismo local del siglo XVI, con unas magníficas vistas sobre la Sierra de Jaén. La Puerta del Ángel, símbolo del barrio, es un especial rincón en la festividad de las Cruces de Mayo, donde año tras año, se coloca una de las más hermosas cruces de la ciudad.