En 1.995 Sebastián Djaen, descendiente de los judíos expulsados de Jaén en la Edad Media, tuvo la oportunidad de visitar la ciudad de sus antepasados. Pero dos años antes de realizar dicho viaje a esta tierra, y con motivo de la publicación de cuatro poemas de su bisabuelo Sabetay Djaen, insertó en dicha edición un poema suyo titulado “Jaén”, en el cual se expresa la angustia de tener una identidad incompleta al no haber podido aun regresar a la tierra ancestral, a la ciudad de Jaén.
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