El origen de la calle del Arco del Consuelo es netamente medieval. Su traza ya estaba compuesta cuando la actual catedral era aljama o mezquita mayor. El callejón quedaba encerrado entre la muralla por abajo, que bordeaba la actual calle Cerón, y la calle Maestra, vía neurálgica de la ciudad. Se encontraba también justamente al lado de una de las puertas principales de acceso a la ciudad, la de Santa María, que se encontraría en la embocadura de la actual calle Campanas. Era por tanto zona céntrica. Posiblemente albergara el zoco: reunía todas las condiciones, desde luego. El actual arco se abrió posteriormente para comunicar ambos tramos del actual callejón, lo que acentuaba aún más su condición de adarve.

En el lateral derecho del Arco existe un nicho con un óleo de Nuestra Señora del Consuelo, y enfrente una pequeña capilla con altar donde se guardaban estandarte y faroles que acompañaban al Rosario público. También las tablas de indulgencias y una inscripción que recuerda un suceso: un intento de profanación de la pintura de la Virgen