Continuaremos nuestro camino hasta llegar a la altura de la Calle San Andrés, que encontraremos a la derecha.
Bajando esta calle encontraremos la fachada de la Iglesia de San Andrés, que parece fue una sinagoga, como nos recuerdan en su interior unos hermosos arcos túmidos, muy similares a los de otras sinagogas españolas. La propia sobriedad de la fachada a la calle San Andrés, parece evocar la normativa medieval que obligaba a los judíos a que sus sinagogas tuvieran un aspecto más austero que el resto de las iglesias de la localidad. La orientación al Este del templo, su recoleto patio, las puertas laterales, etc., no parecen sino confirmar que estamos ante una de las antiguas sinagogas medievales de Sefarad.
Además encontraremos una serie de dependencias que forman parte de la Cofradía de la Limpia Concepción de Nuestra Señora, conocida popularmente como “Santa Capilla”, de fecha muy posterior a la construcción del templo. No podemos dejar de destacar la extraordinaria Reja que cierra la Santa Capilla, obra del Maestro Bartolomé.

Para conocer el entramado urbanístico del barrio judío de la capital, basta con acercarse a través del cercano Callejón del Gato a un conjunto de calles que solo cuentan con tres salidas al exterior, coincidiendo plenamente con la descripción que Torres Balbás hace de las juderías españolas en las ciudades hispano-musulmanas, si bien es de destacar que esta zona actualmente está sumamente degradada, precisamente como consecuencia de ese urbanismo que la configura como una manzana independiente y apartada del resto de conjunto urbano. Esta configuración urbanística era la utilizada por los judíos españoles como medida de protección ante los posibles ataques de sus enemigos.
Las calles del Rostro y Santa Cruz, además del Callejón del Gato, o las cercanas de Los Huérfanos, Remojadero del Pescado, Real, etc., forman parte del entorno del barrio judío de Jaén.

La Judería estuvo habitada durante el siglo XIII por unas 1.500 personas, como se desprende de una antigua crónica que dice que el Rey Pedro I permitió el cautiverio de los trescientos cabezas de familia judíos de la ciudad, por parte del reino musulmán de Granada, durante las significadas luchas fraticidas con Enrique de Trastámara, a cambio de apoyo para su causa, lo cual supuso una durísima prueba para la judería de Jaén, de la que parece pudo rehacerse rápidamente, pues a finales del siglo XIII aparece citada en el Padrón de Huete pagando unos tributos no muy distantes de los de la judería cordobesa.
Tras las graves persecuciones de 1391 contra los judíos españoles, al igual que ocurrió en otras muchas juderías españolas, la Judería de Jaén se convirtió en un barrio de judeo-conversos. Una de sus sinagogas se transformó en la Parroquia de Santa Cruz, en la que solo se celebraba culto cada tres meses, en una muestra del escaso interés de la Iglesia hacia los habitantes de la misma.

Es visita obligada en este entorno la gran Menorá (candelabro judío de siete brazos) de la Plaza de Los Huérfanos (hoy Blanco Nájera), monumento en homenaje a los hebreos en Diáspora Sefardí. Junto al candelabro, los restos arqueológicos de la Puerta de Baeza, sobre los que ahora se ha construido un puente, que marca el camino recorrido por los antiguos judíos jiennenses para salir o entrar de la ciudad.
Recomendamos visitar la sección "Plano de la Judería" para conocer más en profundidad toda la riqueza cultural e histórica del barrio judío de Jaén.
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